Inicio Tema Portada Un nuevo perfil

Un nuevo perfil

92
0
Compartir

El consumidor criollo actualmente es analizado desde diferentes perspectivas y áreas de estudio que permiten tener una visión más global de su entorno.

Por G.D.P.

No es un secreto que la vida nos ha cambiado en los últimos años, especialmente a la hora de comprar. La realidad a la que debe enfrentarse el venezolano ante el anaquel es completamente diferente y conlleva a nuevos retos para marcas que desean llamar su atención y decir “presente” en un escenario complicado.

Dentro de este contexto se han efectuado diferentes investigaciones para examinar la situación y ver de qué manera podemos enfrentarla. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) se realiza desde el año 2014, cuando un grupo de académicos e investigadores de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Simón Bolívar y la Fundación Bengoa para la investigación y nutrición, se unieron para generar una data que no estaba disponible en el país.

“Se trata de un sondeo nacional representativo que toma hogares por muestreo aleatorio con una metodología de selección polietápica, por cuotas en ciudades grandes, medianas y pequeñas así como caseríos. Es decir llega a todas las regiones, por eso es representativa a escala nacional”, explicó Marianella Herrera Cuenca, profesora agregada del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (Cendes), directora del Observatorio Venezolano de la Salud y miembro de la Junta Directiva de la Fundación Bengoa. Agregó que el número de hogares consultados en la edición del año 2016 fue 6.413 y se obtuvieron datos de: pobreza, salud, alimentación, educación, pensiones, trabajo y seguridad.

Las particularidades de hoy

“El consumidor venezolano en este momento ha perdido la capacidad de tomar decisiones en cuanto a lo que va a comprar, no solamente en el área de alimentos, bebidas y medicamentos, sino prácticamente en todos los sectores del acontecer cotidiano. Ahora solo adquiere lo que hay, o lo que puede comprar,”, señaló Herrera, quien también es presidenta de la American Overseas Dietetic Association.

Destacó la vocera que hace 3 años, cuando se comenzó a realizar el estudio, ya se presentaban algunas de estas características, pero en menor grado. “Empezaba a sentirse la escasez, el desabastecimiento y la monotonía en la oferta de productos, pero sin llegar a los niveles que hemos vivido posteriormente. Había un poquito más de holgura para acceder a diferentes artículos”.

Una estratificación diferente

De acuerdo a Encovi, ha habido un cambio en la estratificación de la población, especialmente cuando se hacen asociaciones con la tendencia en la compra de grupos de alimentos.

Hoy en día los venezolanos se clasifican en Pobres y No pobres -explicó Herrera-. En este sentido se está dividiendo a los individuos entre quienes tienen acceso a la canasta básica de alimentos y quienes no lo tienen. La abrumadora mayoría la conforman los Pobres, que abarcan 82% de los habitantes del país.

“Cuando lo asociamos al consumo o a la intención de compra de alimentos, vemos que entre los Pobres hay tres categorizaciones: la Pobreza extrema; la Pobreza no extrema y una Pobreza reciente, que viene en au&mento”.

“Si hablamos de cifras, según los datos del estudio de Pobreza, los Pobres extremos representan 51,51% de la población y los Pobres no extremos conforman 30,26%. Es decir que el porcentaje de población No pobre es 18,24%. Pero si nos referimos a Encovi Alimentación, que se calcula en función de la adquisición de comida, la referencia cambia. Según esto, para el año 2016 la Pobreza extrema es 33,9%; la Pobreza no extrema 21,9%; y la pobreza reciente 32,5%; que no es otra cosa que la gente que se empobreció durante los últimos meses”.

Otros patrones

Al hablar de las pautas de consumo, Herrera señaló que cada vez más las personas están apoyándose en alimentos rendidores, que son calóricamente ricos. “Esta es una circunstancia típica de las estrategias de supervivencia. Cuando empiezas a ver a las poblaciones consumiendo este tipo de comida es porque saben que la oportunidad de subsistir está asociada a la ingesta de calorías”.

Agregó que un aspecto que diferencia a las naciones industrializadas con las que están en vías de desarrollo es el destino que le dan a los ingresos. “Un comportamiento típico de un país en vías de desarrollo, es que la mayor parte del salario se dirige a la alimentación. Cada vez que el porcentaje del ingreso familiar se hace mayor para el consumo de alimentos, hay alguna asociación con el nivel de deterioro y eso es lo que estamos viendo en Venezuela. El sueldo de una familia en pobreza, ‘generalmente’ se va en alimentación, vivienda y transporte”.

La gran enseñanza

Para Marianella Herrera, el venezolano logra sobrellevar la crisis porque se apoya en su fe. “Al ser un pueblo muy creyente, saca fuerzas porque tiene la esperanza de que las cosas van mejorar y habrá un cambio positivo. Además está el gran sentido del humor que siempre nos ha caracterizado y vemos un chiste aún en la peor adversidad. Eso nos permite hacer un alto, en medio del horror, tomar una respiración, reír y seguir adelante”.

Resaltó que el criollo aprendió por la fuerza y de una manera muy dura lo que puede significar estar bien o mal alimentado, así como tomarse o no un medicamento. “En su futura nueva etapa, en el momento que mejore el poder adquisitivo, el venezolano será un consumidor mucho más consciente de los aspectos de prevención y de lo que implica un estilo de vida adecuado. La experiencia lo ha llevado a entender que es mejor y más económico prevenir que lamentar”.

El rol de las marcas

En medio de esta realidad, la investigadora destacó que las marcas deben estar muy conscientes de la situación que vive Venezuela, para reinventar su oferta y así lograr ser más efectivas y eficientes.

“En un escenario de gran inflación, como el que tenemos, la gente recorta porque es el mecanismo adaptativo, entonces lo ideal es enfocarse en productos que son verdaderamente necesarios y que el público sienta que le brindan un valor agregado. Por ejemplo, creo que será interesante todo lo que venga con suplementación de nutrientes tanto en el área de alimentos como de bebidas y complementos médicos, porque el consumidor apreciará ese beneficio añadido”.

P&M: ¿De qué forma pueden las marcas hablarle al venezolano?

M.H.C.: Utilizando estrategias de comunicación con mensajes claros y sencillos. Hay que tomar buenos modelos que se han logrado y redireccionarlos hacia el mercadeo de un estilo de vida saludable y buena alimentación, que son necesarios para la Venezuela del futuro, porque la población necesita ser recuperada para progresar y avanzar. Eso requiere de un trabajo exhaustivo, entre la industria, la academia y el gobierno, porque el país no aceptará más errores, la historia no nos perdonará que volvamos a equivocarnos en ningún aspecto. Cómo transmitir eso… allí está el reto”.